NOTA DEL EDITOR: El siguiente texto es obtenido de una carta trimestral del fondo BrightGate Focus.

* * *

Hace exactamente un año detallaba una de las aportaciones más importantes de las finanzas conductuales, la teoría prospectiva de Kahneman y Tversky presentada por primera vez en 1979, y cómo dicha teoría tiene diversas aplicaciones importantes en el mundo de la gestión de activos.1

A modo de recordatorio, la teoría prospectiva se cimenta en tres proposiciones complementarias. La primera, que la gente no valora las cosas en términos absolutos, sino en términos relativos, partiendo de un punto de referencia a partir del cual se establecen las “ganancias”, si el cambio es positivo respecto a dicho punto de referencia, o “pérdidas”, si el cambio es negativo. La segunda, que una unidad de ganancias vale menos en nuestra mente que una unidad de pérdidas – las pérdidas las sentimos más intensamente que las ganancias, lo que se conoce como “aversión a la pérdida”. Y, finalmente, que en el rango de las ganancias nos volvemos conservadores (o “aversos al riesgo”), mientras que si vamos perdiendo nos volvemos agresivos (“amantes del riesgo”), ya que sentimos la necesidad de recuperar lo perdido.

Miembros, inicien sesión abajo para acceder al contenido restringido.

¿No eres miembro?

Gracias por tu interés. Ten en cuenta que MOI Global está cerrado para nuevos miembros en este momento. Si deseas unirte a la lista de espera para miembros hispanos, completa el siguiente formulario: