En un episodio de MOI Global en Español Podcast, presentado por MOI Global en Español, Ezra Crangle entrevista a Miguel de Juan Fernández sobre su libro El Inversor Español Inteligente.

Miguel de Juan Fernández es Asesor Principal de Argos Capital, fondo value español que está construido siguiendo el espíritu del partnership de Warren Buffett. Antes de fundar Argos, Miguel trabajó para firmas de banca privada como Morgan Stanley, Banif, Citibank y Barclays Gestión de Patrimonios. Es autor de dos libros: El Lemming que Salió Raro (Eolas Ediciones, 2012) y El Inversor Español Inteligente (Eolas Ediciones, 2016).

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(La siguiente transcripción ha sido ligeramente editada por motivos de claridad; sin embargo, probablemente permanecerán algunos errores de transcripción).

[0:30] MOI Global en Español: Es un honor tener con nosotros a Miguel de Juan Fernández, Asesor Principal de Argos Capital, fondo value español que está construido siguiendo el espíritu del partnership de Warren Buffett, además de ser fiel al enfoque Buffett-Graham del value investing.

Antes de fundar Argos, Miguel trabajó para firmas de banca privada como Morgan Stanley, Banif, Citibank y Barclays Gestión de Patrimonios.

Además de inversor, profesor, mentor; Miguel es autor de dos libros: El Lemming que Salió Raro, publicado en 2012 y El Inversor Español Inteligente, publicado en 2016.

En este episodio, Miguel nos platicará sobre su libro más reciente: el ya mencionado El Inversor Español Inteligente, publicado en 2016 por Eolas Ediciones.

¿Por qué tu obra es un homenaje a El Inversor Inteligente de Benjamin Graham y de The Intelligent Australian Investor de Chris Leithner?

[1:27] Miguel de Juan Fernández: Pues lo primero: muchas gracias a MOI Global por esta oportunidad y un saludo tanto a los que estén escuchando este podcast como a todos que normalmente suelen leeros.

Contestando a la primera pregunta: lo cierto es que ya llevaba tiempo dándole vueltas a un nuevo libro, porque algunos de los inversores del fondo, unos de los argonautas, ya me estaban insistiendo en cuándo escribes otro… cuando escribes otro; y no encontraba realmente nada así nuevo que poder aportar. Y a través de haberme leído el libro de Chris Leithner… el del Inversor Inteligente Australiano, que el de él también era el título pues lógicamente una especie de homenaje al clásico de Benjamin Graham, se me ocurrió que podía hacer algo parecido, adaptado digamos a lo que sería a la propia idiosincrasia del inversor español, como sobre todo refiriéndonos a los últimos acontecimientos que habíamos visto a raíz de la crisis de 2007-2008, y como eso pues había afectado a muchos inversores en España. Pues con… entrando pues, por ejemplo, en una cantidad increíble de pues productos que habían terminado siendo cuasi fraudulentos, por así decir. De hecho, muchos de ellos están todavía bajo juicio de haber en qué termina parando la cosa. Entonces, el objetivo era básicamente ese: tratar de hacer una actualización, por decirlo de una forma, no evidentemente como para mejorar al maestro, pero sí como una adaptación a los tiempos actuales, a lo que debería pasar en la crisis, y a lo que es el propio inversor español en cuanto a tal. Y era básicamente ese el objetivo.

Sí que me hacía mucha ilusión, y también asumía toda la responsabilidad de que el libro pudiera ser mejor o peor, porque el título realmente merecía que fuera un buen libro. Yo afortunadamente de toda la gente que lo ha leído, toda la crítica que estoy recibiendo es muy buena; parece que el libro sí que está siendo al menos lo suficientemente digno del título, con lo cual espero que Benjamin Graham esté donde esté, pues esté revolviéndose en su tumba como podríamos decir; que esté satisfecho.

[3:57] MOI: ¿Quién es el inversor español inteligente? ¿Qué lo caracteriza de los demás inversores?

[4:03] de Juan: Por inversor inteligente, sea español o sea de cualquier otro punto del planeta, siempre tendremos… o tendríamos que tener en cuenta lo que muchas veces ha dicho ya Charlie Munger, de: El inversor inteligente… o; “toda inversión inteligente, es value investing”. Es decir, al final es un inversor —en este caso, hablando de los españoles o hablando a nivel internacional—, es un inversor que como tal, teniendo en cuenta aquella definición de Graham de que una inversión es aquella operación donde ponemos el dinero hoy con vistas a recibir algo en el futuro, pero una vez que hayamos estudiado de una forma más o menos profunda esa situación, y tengamos una cierta garantía de que vamos a obtener una razonable rentabilidad, el inversor, para denominarse como tal, al final lo que se supone que tiene que hacer es; primero: invertir siempre en aquellas situaciones, sean productos o sean estrategias de inversión, en la que primero entiende lo que está haciendo… aquello que Buffett llamaría su círculo de competencia. Entonces, él [Buffett] entre otros motivos, a la hora de valorar por ejemplo, quién es un inversor; o en palabras de Chris Leithner, por ejemplo… muchas de las ocasiones él suele hablar de inversor que se… perdón: “especulador que se considera inversor”, porque muchas de las personas realmente no saben exactamente lo que están haciendo, lo cual haría o redundaría en una diferencia muy importante entre quién es inversor, quién es especulador… no tanto por sus operativas diarias; sino por la forma en la que afronta el mundo de la inversión. Y a lo que íbamos con respecto a las tres palabras principales que Buffett decía de margen de seguridad, que él insiste en que son las tres palabras más importantes a la hora de inversión. Las segundas; es decir, la cuarta, quinta y sexta palabra más importantes desde mi punto de vista, sería, lo que él muchas veces ha denominado: círculo de competencia. Básicamente porque no puedes analizar o valorar con cierto grado de veracidad una situación, una determinada empresa si está fuera de tu círculo de competencia; y una vez que lo has valorado, es cuando ya finalmente puedes decidir si el valor al que has llegado te ofrece un margen de seguridad o no.

Entonces, el problema muchas veces con los inversores, o como decía Leithner: “los especuladores que se consideran inversores así mismos”, es que muchas veces no sabemos lo que estamos haciendo. Muchas veces simplemente tendemos a: pues estas compañías están subiendo, vamos y compramos porque el mercado está alcista o, todo lo contrario: vendemos porque el mercado está cayendo o, esta compañía está cayendo. Sin pensar más.

El inversor inteligente —de serlo—, tendría que ser primero, porque sabe en qué está invertido; es decir, está invirtiendo en aquellas situaciones que están dentro de su círculo de competencia… quizás no necesariamente a través de que sepa analizar una compañía en concreto, pero a lo mejor sí es capaz de entender cómo funcionan los fondos de inversión o cómo funciona la renta variable en general; y puede mantener la calma cuando una situación de mercado, pues por ejemplo, en vez de ser alcista, se transforma en una situación de pánico más o menos puntual. Si es alguien que sabe cómo funcionan esos tipos de productos, puede mantener esa calma; puede ser lo suficientemente paciente y lo suficientemente inteligente como para decir: “ahora es buen momento para seguir invirtiendo más”.

En cambio, cuando estamos hablando directamente de inversores en los que están haciendo apuestas fuera de su círculo de competencia, pues imaginaros. En mi caso, que yo me pusiera pues a invertir en una compañía de la cual soy incapaz de analizar, pues del tipo de software o del tipo de desarrollo biotecnológico. Pues a lo mejor la operación me sale bien; a lo mejor ganamos dinero, pero ahí no estaría haciendo una inversión digamos, siguiendo el parámetro de Graham: estaría haciendo una especulación que sencillamente hemos tenido suerte y ha salido bien.

Si, al contrario, es una compañía que sí puedo analizarla, puedo valorarla, pero resulta que compro sin margen de seguridad. Estoy comprando… pues imaginaros los billetes de cien dólares a ciento veinte. A lo mejor soy capaz de venderla a ciento cincuenta y obtener una plusvalía; pero eso simplemente no sería… no se consideraría una inversión, sino tendríamos que considerar también otra especulación afortunada; aunque la fortuna sí que tiene un peso importante muchas veces, sobre todo en lo que es el comportamiento a corto plazo en un determinado periodo sobre la rentabilidad de la cartera o las rentabilidades que podamos generar a menos plazo. Esa fortuna realmente no debe ser algo que nos.… sobre lo que debamos basar nuestras decisiones: tenemos que basarnos como Graham decía, en que “nuestro razonamiento y nuestros hechos sean correctos”. Otra cosa ahí es cuando el mercado te da la razón; a veces pues la da lo suficientemente pronto, y resulta que eres un genio; y en otras ocasiones, no te la da y, es más, te termina desengañando. Pero al final, es un poco lo que tienes que valorar.

Insistiendo sobre el tema de qué puedo diferenciar a los inversores inteligentes… suena un poco pedante a lo mejor el tema de la inteligencia, pero podríamos decirlo de otra forma como los inversores racionales de los que no lo son, de los que no actúan como tal, y sería el peso precisamente en basar sus decisiones en hechos reales, en hechos basados en un histórico de evolución de rentabilidades o de crecimiento, o de operativa dentro de la compañía; hacer unas estimaciones lo suficientemente lógicas como para decir: bueno, pues esto parece que entra dentro de lo que podemos esperar que pueda suceder en el futuro, y ser capaces también de entender que incluso aun siendo prudentes, aun siendo lo suficientemente conservadores como para no invertir sino tenemos un cierto grado de seguridad o de margen de seguridad a la hora de invertir, saber que incluso pese a todas esas prudencias, y pese a todas esos requisitos que digamos, podamos establecer, incluso con esas situaciones, podemos equivocarnos. Al final es un poco ese foco en la racionalidad de las decisiones más que en la especulación en el que a ver si sale bien, a ver si alguien lo compra, a ver si esto sigue subiendo; sería un poco lo que diferenciaría a los inversores racionales —o inteligentes en palabras de Graham y de Leithner—, del resto de los inversores.

[11:09] MOI: ¿El inversor español inteligente debe invertir por su cuenta o debe hacer caso a alguien más?

[11:15] de Juan: Yo creo que depende sobre todo de la capacidad que pueda tener el inversor a la hora de… por decirlo de alguna forma, de echarle tiempo. Es decir, de dedicarle tiempo a analizar, a pensar por su cuenta; o si no tiene… pues imagínate si no tiene los conocimientos o no tiene tiempo aun teniendo los conocimientos, resulta que pues se dedica a otra labor que es realmente su vocación; y que la parte de inversión es pues una parte que le supone pues o un hobby o que le supone simplemente una responsabilidad extra sobre su patrimonio.

En función de uno u otro, podría o no podría, digamos, decantarse hacia un lado a otro; es decir, Graham separaba, y yo en el libro lo separo también entre el inversor defensivo y el inversor… él lo llamaba agresivo o emprendedor… la diferencia básicamente no era tanto por capacidad intelectual, de la persona en cuestión, sino por la capacidad de horas o de tiempo de dedicación al mundo de la inversión. Si realmente tú te encuentras en una situación en la que puedes echarle pues muchas horas al día a la hora de leer, de comprender, de estudiar, de analizar diferentes compañías, y tener paciencia, para dedicarte a ello e ir invirtiendo poco a poco, al final deberías decantarte por no pedir consejos a otra persona; es decir, no ceder tu patrimonio para que te lo gestione otra persona, sino sencillamente tratar de guiarte por ti mismo, por tus propios razonamientos: tus propios descubrimientos de una u otra compañía. Sí es cierto que puedes lógicamente, mirar lo que otros inversores están haciendo, aprender de ellos, porque aquí realmente aprendemos todos. Charlie Munger hablando de Warren Buffett…, una de las cosas que dice es que es una máquina de aprender. En este caso, Buffett que es una persona ya mayor, si es una máquina de aprender, nosotros no nos queda a todos los demás más que seguir su ejemplo y tratar de aprender todo lo posible.

Si eres en cambio una persona que, como digo, pues tu trabajo real, tu vocación real es otra: eres abogado, eres médico, o eres un empleado de una gasolinera, y disfrutas en tu trabajo, no tienes a lo mejor tiempo, o no le quieres dedicar ese tiempo a lo que es la formación en cuanto a analizar compañías; en cuanto a leerte pues las memorias anuales de cada una de ellas, y prefieres o te es más cómodo delegar. En ese sentido, es donde estaría digamos la diferencia.

Buffett ha dicho muchas veces, y Charlie Munger también lo ha comentado, y dice: invertir no es complicado; no es fácil, pero no es complicado. No es una situación, como dice también muchas veces, en la que necesites un nivel de coeficiente intelectual más o menos avanzado, en el que necesites un conocimiento en matemáticas de… muy superior digamos a lo que sería una matemática básica. Realmente no es tan complicado, pero sí que es complicado —en ese sentido—, lo que no es fácil es aguantar digamos, las situaciones en las que el mercado te está diciendo que estás totalmente equivocado, entonces, cuando eres una persona en la que no eres capaz de asumir (vía carácter) esos golpes bajos del mercado, pues posiblemente sí sea la mejor opción el dejar que tu patrimonio te lo gestione otra persona, otro profesional: con mejor o peor acierto, pero es preferible que esos vaivenes del mercado pues lo sufra digamos en primer lugar otra persona que a lo mejor por su carácter, sea porque es más paciente, porque tiene más experiencia o porque está viendo eso de forma continua, pues está más capacitado para soportar ese tipo de: “hoy el mercado me da la razón, mañana me la quita; hoy soy un genio, mañana soy algo perdido”. Entonces, al final vendría a ser un poco esa la situación… la diferencia. Si somos capaces de echarle tiempo, de ponerle ganas y de aguantar ese tipo de situaciones, es preferible que gestionemos nosotros mismos nuestro patrimonio. En mi caso, por ejemplo, yo venía gestionando el patrimonio de los inversores ya en la época de banca privada, y al final el proceso de montar el fondo de inversión (el Argos), fue básicamente porque estos clientes querían que yo siguiera gestionándoles el patrimonio. En su caso se dedican a otras cosas: algunos de ellos son jubilados; y aunque puedan tener más o menos conocimientos a nivel de contabilidad, a nivel de cómo funciona el mercado, realmente no es su dedicación; prefieren dedicarlo a otra cosa. En mi caso es todo lo contrario: a mí me encanta este trabajo, me encanta… siempre vi al mundo de las empresas como un mundo pues muy de aventura, la aventura de los tiempos modernos en vez de coger un barco e irnos a descubrir nuevas costas, pues lo que hacemos es descubrir nuevas empresas, nuevas situaciones y hacer posible encontrar aquellas en las que el valor de la compañía pues no esté bien valorado por el mercado y nos ofrezca esa posibilidad de comprarlas por menos de lo que vale.

[17:19] MOI: Miguel, muchas gracias por compartir las ideas y conocimientos que te llevaron a escribir este maravilloso libro, que cualquier inversor hispano inteligente, debe de tener en su biblioteca. Esperamos tenerte de vuelta muy pronto.

[17:30] de Juan: Muchas gracias a vosotros, y la verdad es que ha sido un placer.