NOTA DEL EDITOR: El siguiente texto escrito por Javier Ruiz, CFA, es un extracto de una carta trimestral de Horos Asset Management.

* * *

¡La suerte está echada! Con esta expresión griega —según relataron algunos de sus soldados— Julio César selló su destino y el de la república de Roma al cruzar el río Rubicón con su ejército. Aquel gesto, en abierto desafío a la ley y al senado romano, desencadenó de manera irreversible una guerra civil que terminaría por coronarle dictador y, en última instancia, precursor del futuro Imperio.

César sentía que su vida y su reputación estaban en peligro. Debía demostrar que no iba a dejarse amedrentar, fuera cual fuera el precio. Acompañado por una sola legión, se puso en camino y, cuando se disponía a cruzar el río Rubicón, que separaba su provincia de Italia, alguien lo oyó pronunciar el viejo dicho griego: “¡La suerte está echada!”.1

Pues bien, si me permite la semejanza, hoy podríamos estar asistiendo al momento en que las principales compañías tecnológicas de Estados Unidos cruzan su propio Rubicón. El volumen de inversiones anunciado por los grandes actores del sector no deja de crecer y, sin exagerar, el calificativo de estratosférico empieza a quedarse corto. Estos desembolsos se destinan, principalmente, a levantar gigantescos centros de datos que alimenten los servicios en la nube y, muy especialmente, a cubrir las crecientes necesidades de computación que exige la inteligencia artificial.

Miembros, inicien sesión abajo para acceder al contenido restringido.

¿No eres miembro?

Gracias por tu interés. Ten en cuenta que MOI Global está cerrado para nuevos miembros en este momento. Si deseas unirte a la lista de espera para miembros hispanos, completa el siguiente formulario: