NOTA DEL EDITOR: El siguiente texto escrito por Jean Philippe Tissot, miembro de MOI Global, es extraído de la carta anual 2017 de Tissot Ayram Family Partnership.

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En 2017 compré una empresa llamada Gemini Corporation1  y la vendí con una pérdida del 50%. El 100% de este error es mi responsabilidad. Déjenme explicar lo que aprendí de esta experiencia.

Los servicios de Gemini consisten principalmente en construir y mantener instalaciones energéticas e industriales. Los mercados objetivos de la empresa, son: petróleo y gas, arenas bituminosas, instalaciones de tuberías y midstream, procesamiento de hidrocarburos, energía y otros industriales

La empresa brinda servicios a sus clientes entregando proyectos durante todo el ciclo de vida de sus activos. En 2014, la compañía firmó el contrato más grande de su historia: una  instalación de carga de trenes. La compañía no tenía la experiencia para un proyecto tan grande y terminó teniendo sobrecostes que generaron grandes pérdidas. Como resultado de esto, la gestión fue reemplazada en 2016. El nuevo equipo gestor llegó e inmediatamente compró acciones en el mercado abierto y continuó haciéndolo durante un par de meses.

Vi los datos financieros de 2016 que mostraron un balance sin deuda. La empresa se estaba negociando a dos veces EBITDA y a una vez el flujo de caja (incluyendo capital de trabajo) y el nuevo equipo gestor, con el que tuve la oportundiad de hablar, parecía honesto y claramente arriesgaban el pellejo. La gestión se mostró muy entusiasta con los posibles contratos que la empresa estaba analizando y tenían unas previsiones que indicaban que los ingresos en 2017 serían más altos que en 2016.

 

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