NOTA DEL EDITOR: El siguiente texto escrito por Javier Ruiz, CFA,  es un extracto de una carta trimestral de Horos Asset Management.

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Enséñame el incentivo y yo te mostraré el resultado.
— Charlie Munger

Decía el gran economista austríaco Ludwig von Mises que toda acción humana viene desencadenada por una sensación de insatisfacción, si no, ¿por qué iba a producirse? El comportamiento humano se basa, por tanto, en buscar conseguir unas metas u objetivos y utilizar todos los medios a nuestro alcance para lograrlo. El problema surge cuando estos objetivos no están correctamente predefinidos y condicionan nuestro comportamiento, desencadenando acciones no deseadas. Un ejemplo típico lo encontramos en la política. El objetivo de todo político es maximizar el número de votantes y perpetuarse en el poder, cuando su objetivo prioritario podría ser el de maximizar el bienestar de los ciudadanos, aunque eso le costase perder votos y pocos años de legislatura. Sin embargo, al no contar con un incentivo adecuado, el político busca siempre tener contento al votante con medidas populistas y cortoplacistas, a costa de problemas futuros para la sociedad que no tendrá que asumir en su mandato (deudas inasumibles, sistema insostenible de pensiones, impuestos cada vez más elevados, etcétera).

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