NOTA DEL EDITOR: El siguiente texto escrito por Javier Ruiz, es extraído de la carta de presentación junio 2018, de Horos Asset Management, la nueva gestora donde junto a Javier, Alejandro Martín y Miguel Rodríguez, son socios, tras haber abandonado Metagestión a finales de mayo.

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Si hay una frase que describe nuestro proceso inversor es “invertir con sentido común”. No tratamos nunca de ser los más listos de la clase en cada momento. Trabajamos para conseguir la matrícula de honor al finalizar el curso, sabiendo que habrá asignaturas en las que otros alumnos quedarán por encima de nosotros. Por eso, nos centramos en lo que sabemos hacer y en aquello donde hemos demostrado que podemos aportar valor para nuestros partícipes. En concreto, nuestro proceso de inversión se apoya en cinco pilares que determinan, en general, si una compañía debe o no formar parte de nuestras carteras.

Sólo invertiremos en compañías cuyo negocio seamos capaces de entender y visualizar dentro de unos años. Dicho de otra manera y siguiendo el término que popularizó hace años Warren Buffett, evitaremos negocios que estén fuera de nuestro círculo de competencia, independientemente de lo barata que pueda estar una compañía. Seguir este principio concienzudamente reducirá drásticamente los potenciales errores de inversión que podamos cometer.

Posiblemente la parte que más tiempo nos lleva en el análisis de una compañía sea profundizar sobre los aspectos cualitativos de su negocio, con el fin de localizar negocios “especiales” que cuenten con algún tipo de ventaja competitiva y/o barrera de entrada que limite los efectos de la competencia. Un negocio muy rentable que no cuente con este tipo de ventajas perderá muy rápido esa rentabilidad en un entorno de libre competencia. Por eso, como accionistas, preferiremos siempre invertir en compañías difíciles de atacar.

Como norma general, invertiremos en compañías que cuenten con un perfil financiero sólido. Por tanto, el grueso de la cartera estará compuesto por negocios que no necesiten deuda para funcionar y que cuenten con una posición de caja neta en su balance. Sólo invertiremos en compañías endeudadas cuando cuenten con negocios de calidad o con una generación de caja futura predecible. De esta manera, cuando cometamos errores de inversión, no se magnificará la pérdida potencial que suframos como accionistas, como sucedería con compañías muy endeudadas.

La gestión del capital por parte de los directivos es otro aspecto fundamental que monitorizamos a la hora de decidir si invertimos o no en una compañía. Un buen equipo directivo debe siempre preguntarse dónde estará mejor invertido el siguiente euro que genere su negocio. Por desgracia, no abundan este tipo de gestores y son muy conocidos los casos de entidades que adquieren compañías en el pico del ciclo, que recompran acciones propias a precios desorbitados o que, para cumplir con un dividendo insostenible, deciden ampliar capital destruyendo valor para sus accionistas. Ir de la mano de buenos gestores de capital puede marcar una gran diferencia en términos de rentabilidad para los accionistas.

No obstante, de nada servirá lo comentado hasta ahora si invertimos en compañías con una valoración elevada. El margen de seguridad (cómo de barata está una compañía) es el mayor determinante de la rentabilidad que podamos obtener con nuestras inversiones. De ahí que seamos muy disciplinados a la hora de seleccionar nuestras inversiones, entrando únicamente cuando el precio arroje un potencial suficientemente atractivo para obtener rentabilidades satisfactorias y que sirva, adicionalmente, de colchón frente a posibles errores de inversión que cometamos.

Nuestra filosofía se centra, por tanto, en analizar las oportunidades que puedan surgir una por una, actuando como pacientes pescadores que esperan a que el pez pique para atraparlo. En ríos con abundancia de peces y escasez de pescadores, con sólo lanzar el anzuelo aparecerán un sinfín de peces que pescar. En ríos con escasez de peces y abundancia de pescadores, las horas de espera para atrapar algún pez serán mucho mayores y tediosas. Cuando sea posible, buscaremos otros ríos donde aún no haya demasiados pescadores para encontrar capturas más fáciles. En el caso contrario, doblaremos nuestros esfuerzos para encontrar otro pez o, simplemente, recogeremos la caña y volveremos cuando el resto de pescadores pierda la paciencia. Por este motivo, como veremos más adelante, Horos Value Iberia contará con una liquidez más elevada que Horos Value Internacional de manera habitual. La estrategia internacional nos permite ir a los ríos donde haya menos pescadores, mientras que en la estrategia ibérica contaremos “únicamente” con un par de ríos a los que poder acudir (España y Portugal).

Nuestra exigencia en este sentido será, como siempre ha sido, máxima. No vamos a invertir si no encontramos oportunidades. La liquidez nos da la opción de invertir a precios más atractivos, contribuyendo a generar valor para nuestros partícipes en el largo plazo. Para aprovechar estas oportunidades, la volatilidad será nuestra gran aliada. El saber cuánto valen aproximadamente las compañías, nos permite ser muy ágiles a la hora de utilizar esta liquidez. Ya lo dice el refrán: a río revuelto, ganancia de pescadores.

Este proceso de inversión es el que nos ha permitido generar rentabilidades satisfactorias y consistentes los últimos años para nuestros co-inversores. Puede contar con que Alejandro, Miguel y yo trabajaremos más que nunca para que esto siga siendo así.

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