NOTA DEL EDITOR: El siguiente contenido es extraído de una carta trimestral a los accionistas de True Value FI.

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John Maynard Keynes es probablemente el economista más influyente del siglo XX, su obra es estudiada a lo largo y ancho del mundo por cualquier persona que tenga un mínimo interés en economía y mercados financieros.

Lo que mucha gente desconoce es que también fue un inversor en valor con tremendo éxito, y lo que aún más gente desconoce es su evolución como inversor.

Keynes empezó su carrera en los mercados como especulador de divisas, lo que hoy en día se denomina “Forex”. Una de sus apuestas más famosas fue comprar dólares y vender monedas europeas principalmente Marcos alemanes a principios de siglo. De hecho, en 1919 Keynes escribió un libro argumentando como Alemania no iba a poder repagar las deudas de la primera guerra mundial y esta iba a hacer colapsar su moneda.

De hecho, para 1923 Alemania entró en una época de hiperinflación y el marco se colapsó tal y como Keynes había vaticinado. Keynes habría tenido beneficios enormes de no haber sido porque en 1920 el Marco tuvo un rebote alcista muy grande y Keynes había pedido dinero prestado para hacer más grande su apuesta, esto le generó lo que hoy se conoce como un “margin call” (el valor de la deuda de su inversión era mayor al valor de su inversión). Esto le obligó a cerrar sus inversiones antes de poder beneficiarse de su acertado estudio 3 años más tarde.

Keynes también realizó aventuras en el campo de la especulación con materias primas con resultados mixtos, donde también sufrió devastadoras pérdidas en la crisis del 29, ya que se encontraba muy invertido en commodities en una fase del ciclo muy avanzada.

Tengamos en cuenta a principios del siglo XX tener acceso preferencial a datos de oferta y demanda, a datos históricos, y a los principales reguladores del mercado de materias primas no estaba al alcance de cualquier persona y solo unos pocos privilegiados como Keynes tenían esta enorme ventaja. Aún con toda esta información, contactos y reputación sus resultados no han transcendido.

Paralelamente a las aventuras de su cartera personal, Keynes comenzó a gestionar en 1920 el Endowment de la universidad de Cambridge (Chest Fund). Durante la primera década hasta el crash de 29 siguió un análisis top-down, esto significaba que en base a sus predicciones económicas como el PIB, los tipos de interés, la inflación, las divisas… decidía que tipos que de activos debían estar en cartera. Este enfoque generó unos resultados peores que el mercado.

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