NOTA DEL EDITOR: Este texto es un extracto de un comentario de Prime Value.

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Without data you’re just a person with an opinion.

W. Edwards Deming

La labor del inversor es buscar situaciones donde la relación riesgo / rentabilidad no esté correctamente valorada por el mercado. Así se deberá diferenciar la narrativa de la realidad, y cuanto más alejada de la realidad esté la narrativa asentada y creída por el mercado, mayor es la oportunidad de inversión.

Actualmente esta situación se da especialmente en el mercado de uranio, donde además de una narrativa extremadamente negativa se une la opacidad de la industria y la complejidad del ciclo nuclear.

El mercado está globalizado y sesgado hacia una visión occidentalizada, donde especialmente en Europa la aversión de los dirigentes hacia la energía nuclear hace creer que esta es la situación global de la industria, veredicto totalmente alejado de la realidad.

La energía nuclear es una industria en crecimiento, los reactores que se están construyendo, especialmente en China, India y Rusia superan al número de los planeados cerrar en Europa y Estados Unidos, y la capacidad de los nuevos es mayor.

Las últimas semanas ha existido gran volatilidad en el mercado, principalmente debido a la resolución de la petición 232 donde las dos principales empresas mineras estadounidenses solicitaban una cuota de consumo doméstico, en lo que consideran una situación que afecta a la seguridad nacional del país. Pese a que el Departamento de Comercio encontró que la importación de uranio es un riesgo para la seguridad nacional, Donald Trump concluyó que no había ningún problema con las importaciones, pero sí cree que existe un problema de seguridad nacional con la producción minera del país.

Por ello la administración Trump estableció un Grupo de Trabajo para analizar esta situación durante los siguientes 90 días, incluyendo la producción minera y todo el ciclo nuclear doméstico.

Esta solicitud generó incertidumbre en el mercado. Obligando a las empresas eléctricas a esperar la resolución para acudir al mercado.

Lo que ha conllevado a que el déficit siguiese aumentando durante los 18 meses que ha durado el proceso de esta petición, donde los reactores nucleares han seguido aumentando y la oferta reduciéndose, como el anunciado cierre de Cominak, mina nigeriana gestionada por la francesa Areva que producía cerca de 3M lb al año de uranio no siendo económicamente viable durante los últimos años.

Es en estos momentos cuando hay que recordar que la tesis de inversión en uranio no está basada en estas decisiones políticas, sino en el existente y creciente déficit del mineral.

Eliminada la incertidumbre de la petición 232, las utilities volverán al mercado a comprar uranio.

Debido al funcionamiento del ciclo de uranio, desde que la utility pone el pedido hasta que le llega el fuel pasan de 2 a 3 años.

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