Les presentamos una conversación exclusiva con Scott Phillips, gestor de cartera y responsable del equipo de análisis de Templeton and Phillips Capital Management.

Scott Phillips tuvo el placer de sentarse con el superinversor value Frank Martin, fundador de Martin Capital Management, en un pasado fin de semana antes de la Asamblea Anual de Berkshire Hathaway, en Omaha, Nebraska. Scott y Frank discutieron sobre las cuestiones filosóficas de la inversión y de la vida de un inversor value.

The Manual of Ideas y ValueConferences se complacen de haberse asociado con Templeton Press en una serie de conversaciones exclusivas sobre inversiones y el legado de Sir John Templeton, uno de los grandes inversores del siglo XX. Agradecemos a Susan Arellano, Scott Phillips, Lauren Templeton y Trish Vergilio por su apoyo y cooperación con este proyecto. Para obtener más información sobre la misión de Templeton Press, visita www.templetonpress.org

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(El siguiente texto es una transcripción editada de una entrevista y puede contener errores. La transcripción se ha resumido por motivos de espaciado, claridad y legibilidad).

Scott Phillips: ¿Cómo afectan tus valores personales tu filosofía de inversión?

Frank Martin: Son absolutamente inseparables. No puedo imaginarme sin tomar ninguna decisión a través del filtro moral. De lo contrario, caería en la trampa de la mayor parte del resto del mundo.

Scott: ¿Puedes ilustrar cómo afectan los valores tus tomas de decisión, ya sea con respecto al juzgar a un equipo gestor o las inversiones que has considerado?

Frank: Existe un verdadero dilema cuando observas los diferentes tipos de empresas que podríamos considerar. Escuché a un orador cuya última adjudicación de fama fue la venta de licor en África a medida que esa economía madura y se vuelve más capaz. Supongo que es una pregunta existencial, pero lucho con cosas así porque no hay respuestas correctas o incorrectas. Preferiría equivocarme lo más pronto posible del lado de omitir ese tipo de oportunidad, sabiendo muy bien que otros la tomarán.

Lo primero en lo que me fijo en una compañía es la declaración proxy, el documento necesario que lo dice todo sobre lo que piensa la gestión sobre los incentivos y otros asuntos que normalmente no discuten en ningún otro lado. Lo primero que hago es echar un vistazo a la gestión: fijándome en si su comportamiento es consistente con lo que dice en el proxy. La idea de que las opciones sobre acciones alineen intereses es una locura marginal. Charlie y Warren pensarían de la misma manera en los casos más indignantes.

Si una empresa tiene un historial de irregularidades o deshonestidad o problemas de integridad al límite, siempre lo pasaremos por alto. La vida es demasiado corta como para pasar tiempo con personas que no te pueden caer bien, admirar y respetar.

Scott: ¿Ves conexiones entre el éxito de la gestión y su mentalidad futura, frente al pensamiento cortoplacista como contrapunto? ¿Lo ves como una virtud, tener paciencia y una visión a más largo plazo?

Frank: Absolutamente. El mismo orador que escuché estuvo hablando de sacrificar y de estar dispuesto a renunciar a las ganancias a corto plazo para, teóricamente al menos, obtener ganancias a largo plazo. Es algo en lo que nosotros como inversores deberíamos ser pacientes, aunque nunca lo seremos porque nuestra mentalidad colectiva es muy cortoplacista. Admiro mucho a las compañías que están dispuestas a tomar, en efecto, esos sacrificios a corto plazo por sus ganancias para los beneficios a largo plazo de sus accionistas, a pesar de que los accionistas los penalicen a corto plazo.

Scott: ¿Crees que los mercados son morales?

Frank: Absolutamente. Los participantes pueden ser inmorales. La estructura de los mercados capitales —sobre lo que F.A. Hayek escribió—, su mecanismo es intrínsecamente moral. El libro al que Adam Smith nunca se le ha dado mucho crédito es The Theory of Moral Sentiments. En el libro dice que el mecanismo, los mercados mismos, están bien siempre y cuando los participantes sean morales. El problema que hemos encontrado en las últimas décadas, tal vez en la última década, —ese es el título de mi libro más reciente, A Decade of Delusions—, es que nos hemos engañado a nosotros mismos al pensar que somos participantes éticos y morales cuando Adam Smith diría que ciertamente no lo somos.

Scott: Cuando lo ves desde una perspectiva a largo plazo, ser exitoso parece estar conectado a las ideas de virtud y servir a los demás. ¿Estás de acuerdo con eso?

Frank: Diría que Sir John Templeton, Warren Buffett, cuando comienzas a fijarte en los hombres que han sido realmente duraderos, son íconos porque se ponen detrás de la comunidad y los accionistas. Esos hombres para quienes el dinero no es el principal impulsor, cuando se les llama a un propósito superior —el tipo de cosas de Viktor Frankl—, esos son los capitalistas virtuosos. Las buenas personas ganan los juegos de pelota.

Scott: ¿Es importante para la inversión un sistema de libre empresa?

Frank: Sin la inversión, no tendríamos un sistema de libre empresa: si el sistema de libre empresa implica no solo a los mercados primarios sino también a los secundarios, entonces debemos tener un sistema. Para poder acceder al capital público o privado a través de los mercados es un mal necesario, así que sí, es esencial.

Scott: ¿Ves una conexión entre la libre empresa y el progreso de una economía y sociedad, calculado en la sensación de bienestar de las personas a lo largo del tiempo?

Frank: El libro de Matt Ridley The Rational Optimist es una gran crónica de la evolución del desarrollo de diferentes sociedades: la revolución industrial y ahora la revolución de la tecnología y las comunicaciones.

Mi esposa y yo hemos escuchado todas las novelas de Ken Follett desde The Pillars of the Earth hasta Falls of Giants y más allá de su trilogía actual.

Vemos la historia del mejoramiento de la humanidad, al menos en un sentido físico, en términos de atención médica, estándares de vida, tiempo de ocio. Ese sistema es un sistema maravilloso (los otros sistemas no han podido servir a la humanidad). Estados Unidos es un ejemplo viviente de las últimas etapas de eso. Se plantean dudas sobre si realmente hemos alcanzado algún tipo de fin que el mundo quiera emular. Al parecer no es así.

Scott: ¿Te preocupa que la libre empresa en su verdadero sentido, dejando de lado el capitalismo de amigos, piensas que se comprende en la sociedad o está perdida?

Frank: Mayormente está perdida. Probablemente debido a la ignorancia u ofuscación por parte de las personas que deberían contar la historia. Somos una sociedad de gratificación instantánea de Twitter y Facebook. No pasamos mucho tiempo pensando en las consecuencias.

Scott: ¿Puedes compartir algunos pensamientos sobre el legado de Sir John Templeton?

Frank: He seguido su carrera, a veces de cerca, a veces desde la distancia. Él es y siempre fue simbólico, en gran parte porque vivió la primera pregunta que me hiciste. Sobre todo, era un hombre moral, y todo lo que hizo fue en el contexto de ese marco intelectual. Deberíamos tener tipos como Sir John Templeton, Warren Buffett, Charlie Munger como ejemplos para todos nosotros. El legado de estos hombres debería ser el punto de fuga de nuestras vidas, ya que no tardarán en darse cuenta de que el dinero no compra nada de valor. Todo lo que es verdaderamente digno es gratis. Esa lección resulta difícil para algunas personas, pero cuanto antes ocurra, mejor.

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Acerca del entrevistado:
Frank Martin tiene 45 años de experiencia en la industria de inversiones. Mientras era socio de McDonald & Company, fundó McDonald Capital Management en 1987, adquirió y cambió su nombre a Martin Capital Management. Actualmente se desempeña como CIO y miembro director. Frank se graduó de la Universidad Northwestern en 1964 con una especialización en gestión de inversiones. Obtuvo su MBA, con honores y como miembro de Beta Gamma Sigma, de la Universidad de Indiana en Sound Bend en 1978. Actualmente es miembro de las juntas directivas de varias organizaciones filantrópicas. Escritor prolífico, Frank es autor de dos libros publicados en 2006 y 2011 y está completando la investigación de otro para completar la trilogía.

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